La depresión cursa con frecuencia con dificultad de concentración y quejas de memoria, especialmente en las personas mayores. Por otro lado, en ambas enfermedades la persona suele mostrar menor interés por las actividades habituales y mayor retraimiento social. Entonces.. ¿Cómo podemos saber qué está pasando?

Lo primero, especificar que las pruebas diagnósticas habituales (análisis de sangre, escáner cerebral…) no nos pueden resolver esta duda. No obstante, habitualmente solicitamos estas pruebas para descartar otros procesos que pueden provocar síntomas de depresión y/o demencia. En las personas con demencia el escáner suele mostrar signos de atrofia cortical y/o daño vascular a nivel cerebral. No obstante, las personas mayores pueden presentar en cierto grado estos signos de degeneración cerebral, sin ninguna repercusión clínica; y por otro lado, hay personas con demencia clínicamente evidente cuyo escáner cerebral no muestran ningún signo patológico.

A veces no podremos confirmar un diagnóstico hasta valorar cuál es la evolución y la respuesta al tratamiento. No obstante, la mejor herramienta a corto plazo es una buena historia clínica y exploración psicopatológica/ neuropsicológica.

Evolución y curso de la enfermedad- En el caso de la depresión, los síntomas suelen presentarse en un periodo de tiempo corto y evolucionan de forma rápida desde su aparición. Sin embargo, en el caso de la demencia, el inicio suele ser insidioso (menos evidente y fácil de delimitar) y la evolución de los síntomas lentamente progresiva. Existen no obstante excepciones a esta norma, puesto que hay cuadros de depresión que evolucionan de forma crónica y cuadros de demencia que se hacen evidentes después de un problema de salud agudo (fractura de cadera, neumonía…). Por otro lado, la existencia de antecedentes de depresión a lo largo de la vida puede aumentar la sospecha de depresión respecto a la demencia.

Presentación clínica– La persona con dificultades de memoria en el curso de una depresión suele vivir estas dificultades con mucho malestar y ofrece quejas detalladas de las mismas, así como de su repercusión en la vida cotidiana. Además de las dificultades de memoria, las personas con depresión muestran síntomas afectivos de forma evidente (tristeza, desinterés, irritabilidad, ansiedad…); y suelen mostrar retraimiento social desde el principio. Por otro lado, las personas con demencia suelen manifestar pocas quejas respecto a su memoria, o lo hacen de forma vaga, y tienden a minimizar o justificar sus dificultades para realizar actividades cotidianas, como si no les concerniesen. En el caso de las personas con demencia, los síntomas afectivos suelen ser cambios de humor y un afecto mas superficial; y suelen mantener las habilidades y el contacto social al inicio de la enfermedad.

Tipo de síntomas cognitivos– Cuando se realiza la exploración cognitiva a las personas con depresión, hacen menos esfuerzo para responder y son frecuentes las respuestas del tipo “no sé”, incluso la información relativa a la orientación en tiempo y en espacio. Los problemas de memoria afectan tanto a la información remota (del pasado) como a la información reciente, y pueden presentar “lagunas” (olvido) de periodos de tiempo o eventos concretos. El rendimiento en tareas de dificultad similar es variable, y la conducta del paciente no suele ser congruente con las dificultades referidas/ observadas en la exploración (por ejemplo, es capaz de hacer tareas que no podría realizar en el caso de estar desorientado). En el caso de la demencia, podemos observar dificultades para mantener la atención, suelen dar respuestas erróneas como si fueran ciertas, la memoria de hechos recientes está habitualmente más afectada que la memoria de aspectos del pasado, y mantienen un pobre rendimiento en tareas de dificultad similar. En la demencia, la conducta del paciente es congruente con la severidad de la disfunción cognitiva.

Clásicamente, se ha definido como “pseudodemencia” este cuadro secundario a la depresión y otros trastornos psiquiátricos (también llamados trastornos funcionales del cerebro). Por lo general, este cuadro es reversible con un tratamiento vigoroso de la depresión ó el trastorno psiquiátrico subyacente. Aunque algunos casos aislados muestran un patrón de dependencia y cronicidad, sin mostrar en ningún caso un deterioro progresivo, como sería el caso de una demencia.

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FUENTE

Charles E. Wells. Pseudodementia. Am J Psychiatry 1979; 136: 7.

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