Hace varios meses os contaba que todavía no habíamos podido cuantificar el efecto del confinamiento derivado de la pandemia sobre la salud mental de los mayores. Pues tenemos ya algunos datos de estudios publicados recientemente, que quiero resumir y compartir con vosotros en esta entrada.

Primero destacar que las personas con demencia son más vulnerables al contagio por COVID por diferentes factores: suelen depender de otros para tareas cotidianas que pueden implicar contacto físico; los síntomas de la demencia dificultan la comprensión y el recuerdo de las medidas de prevención, y no son capaces de adecuar su conducta a las circunstancias; algunos síntomas conductuales o psiquiátricos (hiperactividad, desinhibición, euforia, psicosis, inquietud motora) dificultan el cumplimiento de las medidas de aislamiento; además, las personas con demencia suelen tener mayor fragilidad y su sistema inmune se encuentra más debilitado. Este riesgo se multiplica en el ámbito residencial, por el hecho de compartir espacios comunes y personal de cuidados. (Keng y cols.)

Por otro lado, las personas con demencia son más vulnerables a sufrir formas graves de la COVID-19, por su edad y frecuente comorbilidad con otras enfermedades físicas. Además, el uso de fármacos sedantes para el control de los síntomas psiquiátricos puede aumentar el riesgo de mortalidad. Sin entrar en cuestiones éticamente controvertidas, que se han generado en los momentos más críticos de la pandemia ante la necesaria priorización de recursos. (Keng y cols.)

En casos de COVID atendidos en ámbito hospitalario, el síntoma neuropsiquiátrico más frecuente es el “delirium”; las personas con demencia son especialmente vulnerables, y suele manifestarse con alteración del nivel de alerta/ conciencia y agitación motora; (Manca y cols.) si bien algunos casos se manifiestan con apatía. (Simonetti y cols.) Los síntomas neuropsiquiátricos pueden ser la única manifestación de la COVID-19, y suele pasar entonces desapercibida; lo que debe ser tenido en cuenta por el médico en pacientes que sufren un empeoramiento o nueva aparición de estos síntomas. (Keng y cols.)

No obstante, en ausencia de infección COVID, las medidas de confinamiento han demostrado empeorar el rendimiento cognitivo, la funcionalidad y los síntomas psiquiátricos en personas con deterioro cognitivo o demencia, (Canevelli y cols.) que empeoran o aparecen “de novo” en 55-60% de los casos. (Canevelli y cols.)(Cagnin y cols.) Los síntomas que aparecen con mayor frecuencia en relación al confinamiento y aislamiento social son: irritabilidad, apatía, agitación, ansiedad, depresión y trastornos del sueño. La irritabilidad, ansiedad y depresión son más frecuentes en estadios leves de demencia; la apatía en estadios moderados; y la agitación y los trastornos del sueño en estadios avanzados. (Cagnin y cols.) Algunos estudios señalan que la agitación motora empeora progresivamente con el tiempo, y se da sobre todo en ámbito residencial; con el consiguiente riesgo en las circunstancias de pandemia.. que suele derivar en uso de contenciones (físicas o químicas), no exentas de riesgo para la persona; y más teniendo en cuenta la dificultad de monitorización del uso de medicación, por la inaccesibilidad a los servicios sanitarios derivada de la pandemia. (Simonetti y cols.)

El tratamiento de elección para los síntomas psiquiátricos en la demencia debe ser no farmacológico, la gran paradoja de esta difícil circunstancia es que el tratamiento no farmacológico depende de la disponibilidad del cuidador y de recursos del entorno, que se ven restringidos por las medidas de seguridad impuestas. Se debe tratar de mantener no obstante una sencilla rutina de actividad adaptada a la capacidad e intereses de la persona, para minimizar los síntomas de apatía y ansiedad. El uso de dispositivos electrónicos parece una alternativa prometedora en algunos casos.. No obstante, la evidencia respecto a su beneficio no es consistente. Algunas personas pueden malinterpretar el contacto a través de pantalla por sus dificultades cognitivas. Las frecuentes dificultades auditivas o visuales pueden también interferir. (Simonetti y cols.) Por otro lado, existe una “brecha” cultural que también puede dificultar la aceptación de estas alternativas; y la mayoría precisan de ayuda externa para su utilización. Quizá en el futuro próximo una prioridad sea el desarrollo de herramientas sencillas y útiles para la población con demencia, y el entrenamiento de los mayores en el uso de dispositivos electrónicos.

Finalizó la entrada con una reflexión personal. He querido destacar al inicio tanto el riesgo como la potencial gravedad de la COVID-19 en las personas con demencia, especialmente en ámbito residencial (a estas alturas ya desgraciadamente bien sabido por todos), porque las medidas de seguridad impuestas tratan de minimizar este riesgo, y se ha comprobado que funcionan con este fin. No obstante, tengo gran ambivalencia, porque estamos siendo testigos del declive cognitivo, funcional, afectivo y las alteraciones de conducta (y el perverso “bucle” derivado de las mismas) que la situación de confinamiento, especialmente rígida y prolongada en ámbito residencial, está teniendo en personas especialmente vulnerables; en las que me planteo si la prioridad no debería ser fomentar su calidad de vida el tiempo que les quede.. Seguramente la respuesta la deben dar ellas o su familiar responsable, que deberían decidir su prioridad en el balance seguridad/ calidad de vida.. entiendo que es difícil flexibilizar y respetar la decisión individual en ámbitos colectivos.. pero quizá haya que escucharles al menos para flexibilizar las decisiones colectivas en la medida de lo posible.

Aprovecho para informaros que estamos llevando a cabo un estudio, promovido por la Sociedad Española de Psicogeriatria, para recoger la opinión de usuarios, familiares y profesionales de residencias respecto a la calidad de vida de los usuarios derivada de las medidas de seguridad impuestas por la pandemia. Si tenéis relación directa con residencias y queréis participar, podéis escribirme por privado. Solo por haber llegado hasta aquí, gracias!

Referencias:

Keng y cols.; Simonetti y cols.; Manca y cols. ; Canevelli y cols. forman parte de una publicación especial de Frontiers in Psychiatry 2020, de acceso libre en este enlace:

https://www.frontiersin.org/research-topics/13776#articles

Canevelli y cols. Journal American Geriatrics Society 2020.

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jgs.16644

2 comentarios en “Efectos del confinamiento en personas con demencia

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